RIVERDALE: Los 75 jóvenes años de Archie

El año pasado se cumplieron nada menos que 75 años de Archie y su pandilla de amigos desparramando su mitología adolescente en la memoria colectiva norteamericana. Pero en este año 2018, la estupenda serie ‘Riverdale’, emitida en The CW, sigue siendo una curiosa adaptación, solo relativamente fiel (aunque como veremos, en el “Archie-verso” esa es una cuestión completamente menor), de las mundanas corridas de este personaje creado en 1941. Pero es sólo el último de los tentáculos que han brotado de Archie Comics.

Archie, su amigo Jughead y las durante muchos años rivales por el corazón del héroe Betty y Verónica (las Daphne y Velma de la cotidianeidad teen americana) son el núcleo duro de un universo que con aventuras de instituto muy reconocibles, dibujos amables y un imperturbable optimismo y buen humor han convertido a Archie en un icono USA de la envergadura de la Coca-Cola y el McDonald’s.

En realidad, pese a la edad de sus protagonistas, Archie nunca fue un comic para adolescentes: era un cómic para niños que pensaban que la adolescencia sería así, como una eterna infancia, pero con los niños y las niñas mezclados (aunque no demasiado). Ni problemas hormonales, ni primeras dudas existenciales, ni corazones rotos. Solo juerga continua sin fiscalización paterna.

Su gran valor, por encima de un fiel de la adolescencia, fue reflejar su estética, sus modas y sus costumbres: como anáisis psicológico, ‘Archie’ no es gran cosa. Como instantánea de varias generaciones de adolescentes, no tiene precio. El Archie-verso al completo fue rebooteado en 2015 e inició una etapa más madura, sin duda la que ha recogido ‘Riverdale’. Pero vale la pena echar la vista atrás y contemplar la historia de esta institución.

Los comics de Archie consistieron durante muchos años en cuatro historias, dos de ellas de seis páginas y dos de cinco, más unos cuantos gags de una o media página. Cada una de estas historias era autocontenida y no había continuidad de ningún tipo. Eso explica por qué Riverdale permaneció inmmutable durante décadas y por qué Jughead nunca se quitó esa ridícula cosa de la cabeza. Pero también obligó a que la narrativa fuera estática y poco madura.

Al igual que ocurre con los personajes Disney, la estética de Archie (insistimos, hasta 2015) estuvo altamente definida y apenas hubo espacio para cambios. Sin embargo, y también como ocurre con Disney, en los comics hay espacio para autores y pequeños innovadores que respetan los códigos pero introducen su lenguaje. Uno de los principales del universo Archie fue Dan De Carlo.

De Carlo fue el dibujante más prolífico de Riverdale, se encargó de Archie desde los años cincuenta y modernizó las versiones originales de los personajes, haciéndolos más similares a los adolescentes de la época. Su estilo jovial y franco ha influído a autores como Bruce Timm (responsable de la serie de animación de Batman de los noventa) o los genios del cómic independiente Hernández Bros. De Carlo se enfrentó en los últimos años de su carrera contra Archie Comics para que se viera reconocida su función de cocreador de personajes de la mitología riverdaleniana como Sabrina o Josie and the Pussycats.

El otro gran factótum de Archie fue Bob Montana, creador original del personaje (aunque el dueño de Archie Comics, John Goldwater, acabó adjudicándose la co-creación afirmando que la idea fue suya). Tras la Segunda Guerra Mundial Montana se encargó de la tira diaria para prensa de Archie y ahí es donde están sus mejores trabajos: con un peculiar humor siniestro y con los mejores dibujos que ha tenido la marca en sus 75 años de historia.

Y hubo más, por supuesto: Bob Bolling dibujó sensacionales aventuras de un Archie niño que nació como un intento de imitar a Daniel el Travieso o Carlitos y Snoopy, que para muchos historiadores se convirtieron en un producto superior a las propias historias de Archie; el caricaturesco Samm Schwartz se identificó sobre todo con el excéntrico Jughead; Harrey Lucey heredó el trono de De Carlo y acompañó al personaje en los setenta, cuando las ventas eran altísimas. Y junto a muchos de ellos, Frank Doyle, el guionista más prolífico de Archie.

A partir de 2007, con la muerte de Richard Goldwater, Archie Comics decidió reformular todas sus colecciones, icónicas y legendarias, pero completamente desactualizadas. En 2010 llegó ‘Life with Archie’, una colección que exploraba dos futuros alternativos para un Archie adulto: uno en el que se casa con Betty y otro donde lo hace con Veronica, dando pie a temas como la muerte, la enfermedades, el amor y los hijos. Esta versión del personaje murió de un disparo en 2014.

Más pasos adelante: en 2013 llegó otro título (escrito por Roberto Aguirre-Sacasa -‘Glee’-) que a buen seguro ha influído en ‘Riverdale’ y, sobre todo, en la próxima serie de terror de ‘Sabrina’, ‘Afterlife with Archie’. En él, la pandilla de Riverdale se enfrenta a una invasión zombi, demonios y monstruos lovecraftnianos. El éxito llevó a una secuela, ‘Chilling Adventures of Sabrina’, ambientada en los sesenta.

El último giro en esta nueva orientación de Archie llegó en 2015, cuando por primera vez en su historia, su serie principal sería relanzada desde el número 1. El responsable sería el renombradísimo y muy fiable guionista Mark Waid, y la dibujante Fiona Staples, que juntos se atreven a que Archie rompa la cuarta pared y, al fin, plantear historias de continuará en formato comic-book.

Pronto nuevas cabeceras le harían compañía, con personajes ya conocidos como ‘Jughead’ (que en la búsqueda de la diversidad por parte de la nueva Archie Comics declararía oficialmente su asexualidad en su propia serie) o ‘Josie and the Pussycats’, que entre la tradicón y la renovación, están ansiosos por encontrar nuevos lectores. Es decir, que ahora adolescentes reales lean las aventuras de los adolescentes Archie y compañía. Esta nueva iteración del Archie-verso recibe el nombre de New Riverdale, y de hecho, a ‘Riverdale’ es a donde se dirigen todas las miradas catódicas.

La serie ‘Riverdale’ coge un buen amasijo de personajes principales y secundarios de Archie, los combina y les da un trasfondo con sentido y continuidad. Por supuesto, está el núcleo central de la pandilla de Archie, pero también la profesora Mrs. Grundy (aquí reinventada como una joven tutora de música), Cheryl Blossom (un personaje de los noventa que duró poco en los comics por su imagen excesivamente sexual) o los padres de Archie (aquí al padre lo interpreta nada menos que Luke Perry).

La serie toma sus principales referentes de la última reinvención de la imagen de la franquicia en los comics, y por eso aplica a la batidora de referencias elementos de terror y dinámica de ‘Scooby-Doo’, mientras que lo salpica todo con esos guiños para fans que tan bien sabe el canal The CW que les funciona con sus series inspiradas en el universo superheroico de DC. ¿Uno de los ejemplos más simpáticos? Josie and the Pussycats (aquí, de momento, el único grupo pop de Riverdale, marcándose una versión de ‘Sugar, Sugar’).



Lo dicho: el cómic contó con muchas historias memorables. Entre ellas estuvo la de los futuros posibles de Archie, en los que en uno se casaba con Betty y en otro con Verónica. También se desarrolló toda la trama alrededor de Kevin Keller, el primer personaje gay en los cómics de Archie.

De momento, la serie tiene de dónde picotear. Al fin y al cabo, 75 años dan para mucho. Mientras que los spin-offs como el de ‘Sabrina’ van brotando (Aguirre-Sacasa, actual responsable editorial de las publicaciones de Archie Comics y showrunner de la serie, asegura que la próxima en el punto de vista es la banda de Josie), solo podemos alegrarnos de que prospere en televisión un universo como el de Archie. Al fin y al cabo, no todos los días aparecen en pantalla 75 años de cultura pop vivita y coleando.

Hoy en día, el legado de Archie es innegable, no solo por tener una serie de historietas de más de medio siglo, sino por haber hecho diversas apariciones en televisión animada, películas y videojuegos. Ahora, con Riverdale, Archie y sus amigos logran tomar un nuevo respiro para presentarse a nuevos fans, así como permitirles a los fans de antaño tomar una bocanada de aire fresco del personaje que conocen y aman desde siempre.

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