Melella presentó usina en Tierra del Fuego y aumentan dudas por equipos chinos
El anuncio de una usina en Ushuaia con equipos chinos generó alertas sobre calidad, dependencia tecnológica y riesgos de ciberseguridad pese a la expectativa oficial.

El gobernador Gustavo Melella anunció el envío a Ushuaia de una nueva usina gestionada por Austral Petróleo Gas y Electricidad S.A., un proyecto que, según el Ejecutivo provincial, garantizará la generación eléctrica local por décadas y que ya despertó advertencias sobre calidad, dependencia tecnológica y seguridad. Melella sostuvo que “esta obra va a dejar a Ushuaia proyectada por los próximos 35 años con una tranquilidad en la generación de energía muy importante”.

La iniciativa fue formalizada en el Boletín Oficial en enero pasado y se concretó mediante un convenio que también incluye a la firma local Terra Ignis S.A. La sociedad responsable se constituyó con un capital inicial declarado de 500 millones de pesos y una estructura accionaria que registra la participación de compañías chinas —entre ellas Rainbow International Engineering Xi’an Co., Ltd. y China Rainbow International Investment Co., Ltd.— y fijó su sede en el Parque Industrial La Violetas de Río Grande, un polo clave para la industria provincial.
El proyecto y los equipos
El plan incorpora una turbina de ciclo combinado —con una turbina de gas y una turbina de vapor que aprovecha el calor residual— cuya partida desde China se produjo recientemente. La obra prevé una capacidad operativa inicial de 40 megavatios (MW), ampliable a 60 MW, con el objetivo de abastecer la demanda energética de la ciudad en los próximos años. No obstante, la elección del consorcio y la compra de equipos extranjeros en exclusividad reavivaron cuestionamientos sobre la transparencia del proceso y la trazabilidad de los componentes.

Antecedentes empresariales y cuestionamientos
Una preocupación recurrente entre especialistas y fuentes locales es que los directivos de Austral habrían liderado años atrás el fallido proyecto Tierra del Fuego Energía y Química, una iniciativa iniciada con un acuerdo provincial en 2008 que terminó en reclamos judiciales por incumplimientos. Ese antecedente alimenta dudas sobre la capacidad de ejecución y el seguimiento de compromisos en obras clave para la provincia.
Riesgos técnicos, logísticos y de seguridad
Ingenieros y consultores consultados describen una cadena de vulnerabilidades que abarca desde la calidad y compatibilidad de componentes hasta la dependencia de soporte remoto y la disponibilidad de repuestos. Un ingeniero especializado advirtió que “el primero es la cuestión de calidad y compatibilidad” y no descartó la posibilidad de “algún tipo de falla por malos componentes”.
Sobre los sistemas electrónicos de control, la misma fuente señaló que existe la posibilidad —aunque la consideró remota— de que el acceso remoto sea utilizado para extraer datos o incluso cerrar operaciones en circunstancias críticas: “Siempre existe la posibilidad de que este sistema pueda ser accedido por los chinos para obtener datos o hasta cerrarlo en tiempo de problema o guerra”.
El riesgo que más preocupa a técnicos y fuentes del sector es la dependencia estructural: si el funcionamiento o la mantención requiere personal o soporte del proveedor extranjero, la provincia podría quedar obligada a recurrir a ese proveedor durante toda la vida útil de la planta.
Impacto operativo en el extremo austral
La logística y el clima local suman complejidad. En Ushuaia, con inviernos largos y temperaturas bajas, la demora en la llegada de repuestos críticos —si estos solo se encuentran en China o en mercados asiáticos— podría traducirse en cortes prolongados que afecten la calefacción y la vida cotidiana. Por eso, técnicos insisten en la necesidad de contar con stock local o acuerdos de suministro rápido.
Además, el funcionamiento fiable de centrales modernas depende de software propietario, sensores inteligentes y redes industriales administradas por fabricantes. Consultores en seguridad destacaron que la dependencia de soporte remoto amplía la superficie de exposición frente a fallas, accesos no autorizados o configuraciones erróneas.
Transparencia y trazabilidad
Especialistas remarcan que más que el origen de los equipos, lo central es identificar a los fabricantes reales de la turbina, el generador, los transformadores y los sistemas de control, así como conocer antecedentes y la existencia de plantas similares en operación. La identificación de proveedores y la claridad en las responsabilidades de mantenimiento son, según los expertos, condiciones indispensables para evaluar los riesgos.
Un consultor en seguridad advirtió que “el hecho de que parte del soporte dependa de conexiones remotas con proveedores en el exterior amplía la superficie de exposición y demanda controles específicos”.
El debate abierto tras el anuncio combina consideraciones técnicas, logísticas y geopolíticas: además de las promesas de aumento de capacidad, la provincia enfrenta el desafío de asegurar trazabilidad, repuestos y protocolos de ciberseguridad que reduzcan la vulnerabilidad de una infraestructura crítica destinada a operar en un entorno exigente.
En las próximas etapas, la puesta en marcha, la documentación técnica completa sobre los fabricantes y los acuerdos de mantenimiento serán claves para definir si la usina logra la autonomía operativa que promete o si, por el contrario, instala una dependencia tecnológica de largo plazo.