Cultura

Etemenanki y la Torre de Babel: qué dice la arqueología sobre el mito

El zigurat Etemenanki, en la antigua Babilonia, es el candidato principal a la Torre de Babel; la documentación existe, pero faltan restos concluyentes para confirmarlo.

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Etemenanki y la Torre de Babel: qué dice la arqueología sobre el mito

El zigurat Etemenanki, en la antigua Babilonia, es hoy el principal candidato arqueológico a la estructura que inspiró el relato bíblico de la Torre de Babel, pero la ausencia de restos concluyentes mantiene el debate abierto y la identificación como hipótesis más que como certeza.

Ilustración en blanco y negro de una gran estructura escalonada, tipo pirámide, con varias plataformas y tres largas escalinatas que ascienden por su frente

El relato y su posible lugar en la historia

El pasaje del Génesis describe a los sobrevivientes del diluvio que, hablando una sola lengua, se asentaron en la región de Sinar —en el sur de lo que hoy es Irak— y emprendieron la construcción de una torre que alcanzara el cielo. La narración agrega que la reacción divina fue dispersar a esas comunidades y confundir sus lenguas, dando origen al nombre de la ciudad, Babel.

El Génesis sitúa la Torre de Babel en la región de Sinar, en el sur del actual Irak, y vincula su historia con la confusión de lenguas

Evidencia arqueológica y documental

La asociación entre la Torre de Babel y el Etemenanki se apoya en análisis arqueológicos y en documentos antiguos, pero no existe consenso definitivo. El Etemenanki fue un zigurat —una torre-templo escalonada— erigida en honor a Marduk, la deidad protectora de Babilonia, y su historia aparece registrada en textos cuneiformes y en referencias de autores antiguos como Heródoto.

Las primeras excavaciones identificaron que la estructura se levantó con ladrillos de adobe secados al sol y ladrillos cocidos con betún, unidos con barro. En los años noventa se registró una pieza conocida como la “Estela de la Torre de Babilonia”, que contiene ilustraciones e inscripciones que describen una torre de 90 metros de altura y base cuadrada; sin embargo, especialistas advierten que esas dimensiones no pueden confirmarse de forma concluyente.

El hallazgo arqueológico más decisivo para ubicar el conjunto fue obra del alemán Robert Koldewey, quien en 1913 localizó las ruinas del templo-torre, aunque para la Edad Media ya apenas quedaban restos visibles, según el historiador Juan Luis Montero Fenollós. El académico británico Andrew George ha señalado que la búsqueda de pruebas definitivas sobre relatos legendarios es compleja y que la documentación disponible no resuelve todas las incógnitas.

Antes de que la investigación señalara al Etemenanki, exploradores y estudiosos propusieron lugares como Aquar Quf y Borsippa para ubicar la Torre de Babel

Reconstrucciones, destrucción y protección actual

La historia del Etemenanki está marcada por continuas reconstrucciones y episodios de destrucción: invasiones, saqueos y desgaste natural modificaron su fisonomía, y fuentes antiguas consignan que Alejandro Magno ordenó la demolición de partes de la ciudad en el 331 a. C. Con el correr de los siglos quedó principalmente la huella de la base, y en el sitio arqueológico actual hay solo grandes vacíos donde pudo estar la superestructura.

Hoy el lugar forma parte de los bienes arqueológicos protegidos en Irak por la UNESCO, pero la carencia de restos visibles de la superestructura impide una reconstrucción fiable y limita la posibilidad de demostrar de modo definitivo que el Etemenanki sea la construcción a la que alude el relato bíblico.

Zigurat de Etemenanki en Babilonia al atardecer, con terrazas de ladrillo y templos. Una multitud, muros imponentes y palmeras componen la escena de la ciudad antigua.

Más allá de la arqueología: significados y lecturas

Además de su interés histórico, la figura de la Torre de Babel funciona como símbolo cultural de la diversidad de lenguas y pueblos. El especialista bíblico John Walton interpreta que el término “torre” en el Génesis refleja la impresión que esas construcciones mesopotámicas causaron en poblaciones poco familiarizadas con aquella arquitectura. En ese sentido, el Etemenanki sigue siendo un punto de encuentro entre historia, religión y la imaginación colectiva, aunque su identificación con la torre bíblica permanezca como una propuesta plausible pero no probada.

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