Redes chinas impulsan minería ilegal de oro en Asia, África y Sudamérica

En las colinas de Sekotong, en la isla de Lombok, la actividad incesante de camiones cargados de mineral aurífero ilustra la magnitud y persistencia de la minería ilegal de oro impulsada por redes chinas. Desde Indonesia hasta Ghana y Guayana Francesa, estas redes dotadas de capital, maquinaria y conexiones han extendido sus operaciones ilícitas, alimentando la creciente demanda de oro de China.
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REDES CON IMPACTO
Con la introducción de excavadoras, trituradoras y sistemas de lixiviación con cianuro, los operadores chinos han multiplicado la capacidad extractiva y los riesgos ambientales. La transición del mercurio al cianuro ha incrementado la eficiencia pero también la peligrosidad de los procesos, especialmente en ausencia de controles rigurosos.
El crimen organizado se ha infiltrado profundamente en las cadenas de suministro de oro, constituyendo una “grave amenaza global”, advierte la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). La demanda china ha atraído a cárteles de la droga, grupos terroristas y mercenarios, colaborando con intereses mineros chinos en todas las etapas, desde la extracción hasta la comercialización.
RESPUESTAS Y REPERCUSIONES
Las autoridades chinas han mostrado escasa disposición a colaborar en la identificación y sanción de los responsables, lo que ha obstaculizado la respuesta estatal. En foros multilaterales, la delegación china ha evitado participar en debates sobre el comercio ilegal, según expertos consultados. La magnitud del fenómeno se refleja en los datos: al menos 15 países ricos en oro han iniciado procesos judiciales contra ciudadanos y empresas chinas por minería ilegal desde principios de 2024, revela un análisis de declaraciones oficiales y expedientes judiciales.
IMPACTO LOCAL Y GLOBAL
El impacto de la minería ilegal se percibe con especial crudeza en las comunidades afectadas. La llegada de inversores chinos ha transformado la minería artesanal en una explotación a escala industrial, desplazando a los locales y generando enfrentamientos. La falta de transparencia en torno a las reservas de oro de China facilita que grandes volúmenes de oro extraído ilegalmente se oculten en las reservas nacionales. Las estimaciones conservadoras sitúan el valor del sector ilícito en más de 30.000 millones de dólares anuales, revela un estudio de Swissaid. La lucha contra la minería ilegal de oro impulsada por redes chinas se intensifica en países como Ghana, donde los grupos mineros irregulares chinos han devastado extensas zonas del país y avanzan sin cesar.
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