Justicia Argenta: Chocó, mató, tenía condena y quedó libre

Matar es gratis en la Argentina, según algunos funcionarios judiciales, y así quedó demostrado otra vez. Ahora en la ciudad de Rosario. Sergio Morán falleció el sábado pasado cuando circulaba en su moto y fue atropellado por el Chevrolet Corsa que conducía Alejandro O., un hombre ya condenado a tres años de prisión e inhabilitado para conducir durante cinco años, y que pese a haber quebrantado la inhibición estaba al mando de un vehículo y fue dejado en libertad hasta que avance el proceso por decisión del juez Facundo Becerra.

La fiscal Valería Piazza Iglesias volvió a pedir ayer la detención del conductor, mientras que familiares y amigos del motociclista se convocaron frente al Centro de Justicia Penal para pedir públicamente a los testigos del hecho que se presenten a declarar, y exigir a Becerra la revisión de su decisión.

El hecho se produjo el sábado, sobre las 16.30, cuando Morán circulaba en su moto por Ovidio Lagos y al llegar a la altura de Lamadrid, fue embestido por el Corsa que manejaba el imputado, cayó del vehículo y falleció en el acto por los politraumatismos provocados por el golpe.

Durante la audiencia imputativa y ante los antecedentes del conductor, sobre quien pesaba una condena de cumplimiento condicional y una prohibición de conducción vigente, la fiscal de Homicidios Culposos, Valeria Piazza Iglesias solicitó al juez Facundo Becerra que el imputado permaneciera detenido por un plazo de 60 días. Sin embargo, el magistrado decidió otorgarle la libertad y sólo solicitó una caución de 5 mil pesos, la prohibición de conducir y la obligación de presentarse semanalmente en la Oficina de Gestión Judicial.

La medida que provocó indignación entre los familiares de la víctima y el «malestar» de la ONG Compromiso Vial que trabaja en la prevención de siniestros viales, fue apelada ayer por la Fiscalía, que insistió en los argumentos ya planteados el lunes pasado en la audiencia imputativa: la reincidencia a través del quebrantamiento de la prohibición que ya pesaba sobre él, además de la «peligrosidad procesal», que implica la posibilidad de entorpecer la investigación y la fuga.

«Es un asesino»

«Voy a hacer fuerza mientras me quede vida para que se haga Justicia por mi hijo», dijo con desesperación ayer en la puerta del Centro de Justicia Penal la mamá del hombre de 37 años. La mujer se refirió a Alejandro O. como «un asesino al volante que ya había matado a un niño de 9 años hace tres años, y que ahora reincide matando a mi hijo».


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