Indonesia: Un «ángel guardián» para mitigar la tragedia del tsunami.

Indonesia ya ha encontrado un símbolo, su héroe particular, para intentar eclipsar la tragedia que sacudió a la ciudad de Palu. 

El personaje no podrá recibir en persona los parabienes de sus conciudadanos porque su mérito fue precisamente sacrificar su vida para permitir que otros pudieran disfrutarla.

La historia del controlador aéreo Anthonius Agung Guanwan se ha convertido en portada de medios de comunicación y apertura de informativos, tras morir a consecuencia de las heridas que sufrió cuando la torre de control del aeropuerto Mutiara de Palu se desmoronó encima suya.

La foto del joven que distribuyó el departamento de Tráfico Aéreo de Indonesia le muestra con una amplia sonrisa y el rostro aniñado de quien no había cumplido todavía los 22 años.

Según relató la página web Kompas, Agung acababa de dar el visto bueno para el despegue de un vuelo de la compañía Batik Air que abandonaba Palu en dirección a Makassar -en el sur de las Islas Célebes- cuando se produjo el terremoto de 7,5 que asoló la villa.  

El director del departamento de Tráfico Aéreo de Indonesia, Novie Riyanto, explicó que la mayoría de los compañeros de Agung abandonaron las instalaciones a la carrera. «Él se quedó porque el avión no había despegado todavía», señaló.

Agung permaneció hasta que vio como el aeroplano de Batik Air se elevaba en el cielo y entonces -cuando se cayó el techo del edificio y este parecía al borde del colapso- intentó escapar, saltando por la ventana desde el cuarto piso de la torre.

La caída le rompió una pierna, un brazo y le dejó graves heridas internas. El funcionario estuvo agonizando durante horas ante la imposibilidad de ser trasladado a Makassar, ya que los graves daños sufridos por las instalaciones del aeropuerto de Palu obligaron a su clausura temporal.

«Antes de que llegara un helicóptero, Agung exhaló su último aliento. Mostró una gran dedicación a la hora de prestar sus servicios para asegurar los vuelos. Por ello le vamos a recompensar elevando su rango en dos niveles y ofreciendo otras formas de aprecio a la familia que deja atrás», precisó su superior en una alocución ante los medios de comunicación.

El piloto de Batik Air, Ricosetta Mafella, difundió su agradecimiento y las últimas palabras del chaval en su cuenta de instagram.

«Batik 6231, la pista 33 despejada para el despegue», fue su última transmisión. Gracias por mantenerme a salvo hasta que estuve en el aire. Un ala de honor para Agung Guanwan por ser mi ángel de la guardia en Palu. Descansa en paz, que Dios esté contigo», escribió el comandante del vuelo en esa red social.

Ricosetta pudo percatarse como el movimiento telúrico desplazaba durante algunos segundos a su aeroplano y cuando alcanzó cierta altura se percató del colapso de la torre de control en el que murió Agung.

«Justo estábamos recorriendo la pista de despegue. Sentí que algo pasaba. Gracias a Dios una voz (debió ser el Espíritu Santo) me pidió que despegara rápido así que aceleré el proceso de subida a bordo. Si hubiéramos tardado 30 segundos más no podría haber despegado», añadió el uniformado en otra texto que colgó en su cuenta junto a un vídeo en el que se podía ver la ola del tsunami que ya se dirigía hacia la villa.

El cadáver de Agugn fue trasladado hasta Makassar y allí recibió este domingo el homenaje de las autoridades locales. El alcalde de esa localidad, Ramdan Pomanto, se personó en el velatorio y recordó que todos los pasajeros del vuelo 6231 «sobrevivieron guiados por Antonius. Ninguna otra palabra podría describir mejor su heróica acción».


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