Entrevista Exclusiva con Ricardo Gómez: «Hoy siento realmente que crear Radio Valle Viejo fue una Misión Divina»

Es uno de los hombres más poderosos de los medios de Catamarca, y sin embargo mantiene un perfil bajo desde siempre. Jamás aceptó una entrevista, pero esta vez accedió a dialogar con ExtraCatamarca.com. Se trata de Ramón Ricardo Gómez, el propietario de Radio Valle Viejo, la emisora de mayor audiencia en la provincia desde hace años. En esta nota, repasa la historia y el presente de este fenómeno social que supo construir desde abajo; reconoce ser un hombre de consulta de los políticos; cuestiona la tarea del periodismo local; confiesa secretos y misterios vinculados a su éxito profesional, y expone su pensamiento personal desde lo que él mismo considera una manera «políticamente incorrecta» de decir las cosas.

Extra: ¿Por qué nunca antes aceptaste responder a una entrevista?

RG: Porque tengo una forma muy particular de contestar. Digo lo que siento y lo que creo, y a veces esto puede ser políticamente incorrecto. Puede llegar a afectar a algunas personas, y no es mi intención. En radio, por ejemplo, lo que uno dice al aire no tiene vueltas porque es más espontáneo y uno puede herir a alguien sin querer, pero en otro tipo de conversación uno puede ser más cuidadoso.

Extra: Al empezar con esta aventura en la radio, ¿imaginabas este presente?

RG: Esto comenzó en febrero del año 1987. Hubo una primera incursión que quedó trunca, con una sociedad con Miguel Moretta y Enrique Fond, el dueño de FM Andalgalá, que debe ser la primera radio del interior de la provincia. En ese momento yo tenía la financiera en la Galería Catamarca, y se acercaron ellos a realizarme la propuesta, aún no sé por qué, para que pongamos una radio. A mí me pareció que ya era una multitud, porque en ese momento ya estaban FM Catamarca, Ancasti, y se hablaba que iba a salir al aire Radio Frontera. Para mí, era mucho, y les sugerí que fuéramos a Valle Viejo, habiendo ya tres en Capital, que en Valle Viejo sea la primera. Pero cuando llegó la hora de armar la sociedad, no pasó nada porque no había fondos de parte de ellos, y entonces quedó trunco. Eso fue en febrero. En el mes de abril, apareció un señor Molina, a quien nunca más volví a ver, llegando por la financiera una siesta proponiéndome lo mismo: «¿por qué no pone una radio?» Cuando le dije que no, que ya había tenido una experiencia negativa, me responde que me iba a presentar a un señor de apellido Olmos, que entendía mucho del tema, y me insistió tanto que al final accedí. En mayo, o junio, encaramos con el proyecto. Molina desapareció, y dejé todo el manos de Olmos, porque como siempre digo, yo no sabía ni prender la radio. En el mes de julio le pregunté cómo iba todo, y me indicó que la radio emitía en forma experimental, y que así iba a ser por tres meses. En agosto quise conocer dónde funcionaba, y me trajo hasta aquí, al lado exactamente de donde estamos ahora, en el edificio de departamentos que por entonces estaba con una habitación en construcción en el último piso. Había solamente paredes, sin ventanas, sin nada, y un equipito con una torre de 12 metros y una antena paraguita. Era todo. Me pareció que era nada, le di 30 días para que lo solucione, y cuando se cumplió ese plazo todo estaba igual, así que dije «se acabó, y me encargo yo». Entonces alquilamos en la calle Padre Esquiú de Tres Puentes, y ahí comenzó a funcionar. Era fines de septiembre, y demoró un mes y medio terminar la instalación, gracias a José «Pepe» Torres que apareció en ese momento para dar una gran mano a la parte técnica. El 7 de noviembre es una fecha estimativa que se eligió al azar, porque ya estábamos funcionando para ese momento. La sociedad con Olmos duró tres meses, porque me fui de vacaciones en febrero por 15 días, y me llamó por teléfono avisándome que la radio llevaba siete días parada porque se había roto algo y no tenía para comprar el repuesto, esperado mi regreso. Ahí tomé la decisión de abrirme de la sociedad y quedó Torres en la parte técnica desde febrero del ´88. Estuve alejado de la radio por un tiempo; luego se venció el contrato y no nos renovaban en Tres Puentes; nos trasladamos hasta un local frente a la plaza de San Isidro. En el 1990, con la llegada de la hiperinflación comenzó a andar mal mi actividad y cerré la financiera, abocándome de lleno a la radio.

Extra: ¿Y qué es hoy, para vos, Radio Valle Viejo?

RG: La hija mayor. Y tengo un secreto muy especial: tuve la oportunidad de venderla en más de una ocasión, pero fue más fuerte lo afectivo y sentimental que lo económico.

Extra: Siempre fuiste de un perfil bajo.
RG: Totalmente.

Extra: ¿Cambió eso?

RG: No, para nada. Sigo igual. Sigo siendo el mismo, pero no de hace 31 años, sino desde siempre, de toda mi vida. A mí me gustaría que vayas al barrio donde nací, y preguntes. Cuando voy, sigo siendo uno más.

Extra: ¿Qué barrio es?

RG: Barrio Cementerio, cerca del cementerio.

Extra: ¿Y ellos también te ven como uno más?

RG: Absolutamente. Porque siempre estuve. Cuando los encuentro, los saludo afectuosamente, porque así lo siento. Y ellos valoran y reconocen eso. Creo que es lo mejor que me pudo haber pasado.

Extra: No debe ser fácil cuando se tiene poder… ¿sentís que la radio te dio algún tipo de poder?

RG: Sí.

Extra: ¿Cómo lo manejás?

RG: Con que te mantengas firme en tus convicciones es suficiente. En realidad, hay mucha gente que no me conoce. La mayoría no me conoce. Yo no empecé de abajo, empecé de muy abajo. Si vamos a hablar de nivel de tierra, comencé diez metros bajo tierra, y con haber llegado hasta donde llegué, me tengo que dar por muy satisfecho.

Extra: Sos un hombre de consulta de gente que tiene poder…

RG: Sí… de políticos, funcionarios…

Extra: ¿Cómo es el trato con ellos? ¿Qué relación hay?

RG: Sólo la relación de un propietario de medios con algún político o funcionario, nada más. No tengo amistad. Puedo compartir algo con ellos ocasionalmente, y se acabó. Me pueden invitar cuando quieren saber la opinión mía sobre algún tema.

Extra: Te consultan…

RG: Sí sí… Pero pongamos un número: de veinte reuniones de esa naturaleza, no con la misma persona sino con varias, fue siempre solamente una, nunca hubo una repetición. Porque a mí no me interesa. Como tampoco concurro a los eventos sociales, porque tampoco me interesa…

Extra: Te invitan…

RG: Ya no me invitan porque saben que no voy  jaja… Pero por un sólo motivo: me invitan porque soy propietario de un medio, y vos sentís que no te invitan como persona.

Extra: ¿Te invitan para quedar bien… para congraciarse con vos?

RG: Claro, totalmente.

Extra: ¿Y cuál es la gente que te rodea? ¿Con quiénes te sentís cómodo?

RG: Comparto reuniones con tres grupos… Los que están desde hace cuarenta años, empezamos a trabajar juntos y se mantiene una relación, que somos diez; un grupo nuevo que tendrá unos doce o quince años, con diez o doce personas; y un grupo de donde pasé la última etapa de mi vida, en el barrio La Chacarita, y son seis o siete personas, con quienes nos reunimos una vez por semana.

Extra: Volviendo a la radio… ¿cómo se hace para pretender conducir un medio de manera independiente, en un contexto de tanta dependencia de los medios con la publicidad del Estado para subsistir?

RG: No sé si es tan sencilla la respuesta, pero: cuando te convocan para negociar una pauta, yo voy a negociar esa pauta, porque a ellos les interesa que se comunique. Quieren estar, quieren difundir su obra de gobierno. Pero no se negocia nada del editorial. Y tampoco me piden nada a cambio de la pauta, porque ya me conocen. Saben que no voy a acceder absolutamente a nada. En ese sentido, es cero compromiso. Insisto en que, además, nunca me llamaron para decirme algo sobre la opinión de la radio o alguna nota que no les haya gustado, porque tampoco yo les permitiría. Además, cuando hablo con ellos les queda muy claro. Lo que sí me pueden pedir es algún derecho a réplica, y no hay ningún problema porque de eso se trata. Pero ahí termina todo. Por eso, muchas veces reniego de quienes van a arreglar una pauta, y sin que les pidan nada a cambio se entregan solos. La mayoría de los medios parecen decir «listo, me dio la pauta, les pertenezco»…

Extra: ¿Y qué opinión tenés de los periodistas de Catamarca, en general?

RG: Que bastardearon la profesión. Lamentablemente. Y esto sucedió, o lo noté mucho más, de 2011 en adelante, con este gobierno que vino con otras ideas. De afuera veían cómo se movían, cómo se manejaban, y vinieron con un cambio. Convocan a periodistas para negociar, y yo tengo muchas diferencias con eso, porque si lo descubro se acabó la relación. Y te doy un ejemplo: supongamos que yo sea un fabricante que produce zapatillas, y vos sos un cliente, el Estado en este caso. Yo te vendo mi producción, 100 mil pares de zapatillas, arreglamos el precio, cada par a un peso, son 100 mil pesos. Y de la noche a la mañana me dejás de comprar, porque resulta que yo tengo empleados infieles que me robaron las zapatillas y te la venden a vos, por afuera, a un precio casi de regalo. ¿A quién estás perjudicando? Al fabricante. ¿Quiénes se benefician? Los empleados infieles. ¿Y con quién me tengo que enojar, con los empleados o con vos? Entonces corto totalmente la relación con vos porque me estás traicionando, porque estás sabiendo que me están robando, y me estás matando a mí como productor. Eso está pasando con el periodismo en Catamarca.

Extra: ¿Y cómo calificás la calidad del periodismo en Catamarca?

RG: Para mi gusto, es mediocre. Pero no por falta de capacidad, porque hay capacidad, pero no hay compromiso. No sé el motivo. Convengamos que, en Catamarca, es muy difícil vivir de la profesión de periodista. Ese puede ser un motivo.

Extra: ¿Por eso hay tantos periodistas que utilizan la profesión para acceder a un cargo en el Estado?

RG: Sí, lamentablemente. O felizmente, no sé. Felizmente para quien logra ese objetivo, y lamentable para el medio. ¿Cuántos periodistas hoy pertenecen al Estado? Un gran porcentaje, no sólo de periodistas sino de comunicadores: conductores, locutores, y no van precisamente a ejercer esos oficios, sino a realizar otras tareas. ¡Y ojo, es entendible! Porque así tienen un ingreso económico para mejorar su nivel de vida, y está bien. Pero siempre y cuando no perjudiquen al medio… y es muy difícil.

Extra: ¿Y cómo se sale de esta situación?

RG: Es complicado. En Catamarca, por lo menos, es muy difícil vivir de la profesión. Aunque no estamos lejos en cuanto a sueldos, dejando de lado a Buenos Aires, por ejemplo respecto a Córdoba o Tucumán, no estamos lejos. Pero hay una diferencia: son pocos los que trabajan más de tres horas por día acá, en la radio. Están en programas de dos horas y media, o tres por día. No sé cuántas radios habrá en toda la provincia, supongamos que cien, de esas cien, menos del diez por ciento debe tener personal a cargo. El resto es parte de producciones.

Extra: Y decías que, desde 2011 para acá, fue una metodología del gobierno captar periodistas a través de las pautas o de contratos de empleo?

RG: Y no sé si el político o el funcionario lo hace para comprar conciencia, porque es obvio que si a vos te dan un puesto en la provincia vas a estar súper agradecido, y ese agradecimiento es similar a cuando te entregan una casa. Es como que te debés a ese funcionario, y si ese funcionario hace macanas vos hacés la vista gorda, porque sentís el compromiso.

Extra: ¿Alguna vez sentiste que te debías a algún funcionario o político?

RG: Jamás, nunca… Además yo soy difícil, soy rebelde. A mí no me vengan con cosas raras…

Extra: ¿Qué concepto tenés de los políticos de Catamarca?

RG: La clase política está devaluada. No le están dando oportunidades a las nuevas generaciones. Todavía siguen los Oscar Castillo, los Ramón Saadi, los Brizuela del Moral, los Luis Barrionuevo, los Gustavo Jalile, y hay gente nueva que llegó con la vieja política, que estaban hace mucho en la política pero no integraban un gobierno, y son más de lo mismo. Son la política de la dádiva, del clientelismo, sin ideas y sin proyectos.

Extra: ¿Te gustaría participar como candidato en algún partido?

RG: No. Me ofrecieron, pero no me interesa. Porque no me quiero meter en el lodo. Es tirar la honra a los perros. Si sos intendente, no podés hacer nada porque dependés del gobernador, si sos gobernador dependés del presidente, y siempre dependés de alguien…

Extra: Pero alguien tiene que gobernar…

RG: ¡Está bien! Pero, lo que pasa es que está todo viciado. Querés manejar un municipio y nadie te da bolilla. Está súper poblado de gente que no quiere trabajar, ¿y cómo hacés? Si están acostumbrados a no hacer nada. Con la cantidad de empleados, de obreros municipales que hay, vos ves que es un desastre la ciudad, sus calles, las malezas… 

Extra: Pero al intendente de la Capital, a Raúl Jalil, no le fue tan mal…

RG: Tuvo la suerte de haber encontrado un municipio ordenado. Además de que es un hombre muy capaz, y no hay que quitarle méritos, encontró una municipalidad saneada. No sé cómo sería si lo traemos a Raúl Jalil a manejar el municipio de Valle Viejo, que está fundido. ¿Cómo hace?

Extra: Y… habría que traerlo, no sabemos… 

RG: Claro, pero él encontró un municipio con muy buena cantidad de dinero en las cuentas, y acá en Valle Viejo es cero.

Extra: Bueno, supongamos que tenés todas las posibilidades para ser gobernador, sin depender de nadie. ¿Qué harías?

RG: Primero, ver qué clase de provincia queremos. Si pretendemos una provincia minera, nos aboquemos todos a la minería, si tiene que ser turística nos dediquemos a trabajar para el turismo. Es decir, algún día tiene que haber un despegue de la provincia. Para mí, es chato lo que tenemos hasta aquí. Y no sé si lo voy a ver al cambio. No sé si Raúl Jalil será el gobernante que nos puede llegar a sacar adelante, a un despegue. Vos estrás a la Capital, y te da la sensación de que es una provincia pobre, muy pobre. Está bien, somos pobres, pero…

Extra: En realidad, tenemos todo para no ser pobres…

RG: ¡Totalmente! Pero ya se la llevaron a toda.

Extra: ¿Y el turismo?

RG: Y bueno, pero al turismo lo tenés que atraer. Y no se está trabajando para eso, porque los funcionarios que están en esos cargos son puestos a dedo, sin la capacidad de conocer sobre la temática. Y lo mismo pasa con Cultura: «vos sos amigo mío y te pongo en un puesto». Con o sin conocimientos. Y se van haciendo en el camino, pero en ese trayecto se te pasó la vida, se terminó tu período, y llega otro y volvemos a empezar. Todo es improvisación.

Extra: ¿Consultarías para saber hacia dónde queremos ir, o tomarías la decisión solo?

RG: Sí… tenés que consultar. Tiene que haber una política de Estado. Tratar de reunir a la mayor cantidad de políticos y preguntar «¿qué hacemos?». Y proyectar una provincia para, no sé, cincuenta años. Porque, por ejemplo, la minería es un negocio de pocos…

Extra: No es un negocio para la provincia…

RG: No lo es.

Extra: El turismo, sí lo es…

RG: Tenemos todo, pero hay que invertir y desarrollarlo. El gran problema que tenemos nosotros es la distancia. Todo es muy lejano, a diferencia de Córdoba, donde hacés 50 kilómetros y tenés todos los pueblos, aquí entre un pueblo y otro hay 300 kilómetros.

Extra: Y ante tantas carencias y necesidades, ¿por qué creés que no se unen los partidos políticos para buscar una salida? Y al contrario, se viven enfrentando…

RG: Porque son muy mezquinos. Vos los escuchás hablar y todos tienen ideas, pero no llevan a cabo ninguna. Convengamos, eso sí, que no es fácil, que necesitás gente de confianza, y los que te rodean quizá no están capacitados. Pero lo que no entiendo, es que si vos sos de otro partido político, y sos capaz, a mí no debiera importarme tu pertenencia política. A mí me importa la persona, su capacidad, no su color político, si es peronista o radical. Sin embargo aquí funciona distinto, y primero te piden la ficha de afiliación para sumarte. El Valle Viejo pasa lo mismo, actualmente, si sos peronista te hacen la cruz. Y antes era lo mismo pero al revés. Eso no debiera interesarnos, si queremos el bien común de todos.

Extra: ¿Y vos, políticamente, de qué lado estás?

RG: A ver… el otro día me dijeron una frase muy buena: «Yo soy oficialista».

Extra: ¿Por qué?

RG: Porque cambian todos, menos yo jaja… Aunque, como medio de comunicación es distinto. En ese caso somos… no sé si oposición, pero tenemos que estar del lado de la gente, siempre, esté quien esté gobernando. Porque no tengo bandería política.

Extra: ¿Y algún político intentó comprarte la radio?

RG: Sí.

Extra: ¿Quién? O quiénes, si fueron varios…

RG: No, no… el más firme fue Luis Barrionuevo, pero no ahora… estamos hablando del años 2002.

Extra: ¿Y qué pasó?

RG: Yo desistí, porque en ese momento mi contador era Hugo Argerich, y lo fui a consultar. Me respondió que, si tenía otro negocio en vista, la vendiera, y como no tenía nada proyectado, fue no.

Extra: ¿El dinero hace la felicidad?

RG: No, para nada. Y te lo puedo decir con certeza absoluta. Te puede dar un bienestar, pero nada más. Hay otras cosas más importantes, como la familia, los afectos… Por ejemplo: yo perdí a mi madre hace años, y hoy daría todo por tenerla… No me aferro a lo material.

Extra: ¿Qué es lo material para vos?

RG: Como dijo alguien por ahí, es gastar el tiempo de tu vida para lograr tener algo que no te sirve, que no hace la felicidad. Pero sí es cierto que cuando uno tiene facilidad para hacer negocio, que no todo el mundo la tiene, que a algunos se les da más fácil, es un don natural para conseguir cosas… sin embargo estoy convencido de que tuve mucha suerte, y que tengo un ángel que me protege… de toda la vida… tengo alguien que me ayuda, que me guía, que me acompaña…

Extra: ¿Un ángel o un demonio?

RG: Un ángel, sin dudas…

Extra: Pensaba, cuando comentabas la historia de la radio, que parece cosa del destino…

RG: Giramos, y volvimos al mismo lugar del inicio. De antena a antena debe haber diez metros, de donde estaba antes adonde estamos ahora.

Extra: ¿Creés en el destino?

RG: Y sí… Porque hay cosas que te suceden, que no las podés entender. Y ese misterio es lo lindo. Como el misterio de la vida y de la muerte. Tal vez ahora estamos conversando aquí, y de pronto te fuiste…

Extra: ¿Te han pasado muchas cosas a las cuales no le hayas encontrado explicación?

RG: Te cuento algo que pasaba siempre, en cada aniversario de la radio, cuando surgía la pregunta hacia mí, acerca de cómo se me ocurrió, de dónde me vino la idea. Y nunca tuve respuesta. Siempre fue un misterio. Hasta que una vez, conversando con el sacerdote Lauría cuando se acercaba otra fecha aniversario, le comenté lo que me ocurría, y… ¿sabés qué me dijo?: «Tomalo como una misión divina. Lo que tenés, Dios lo puso en tus manos para que sepas aprovecharlo de la mejor manera, en beneficio de la gente». Me lo dijo en el año 1994 y me quedó grabado. Y te digo más: pasaron muchísimas cosas que se podrían considerar milagrosas. Por ejemplo, transmitir para el interior de la provincia era imposible, según los técnicos que conocían del tema, y lo logramos en base de prueba y error, de las maneras más increíbles. Problemas que parecían insalvables, de pronto se solucionaban de la manera menos pensada. Y así todo el tiempo. Por eso, en función de lo que me dijo el cura aquella vez, siento mucho compromiso por la gente, y ella confía muchísimo en nosotros, y lo peor que me podría pasar es que la defraudemos. Y noto mucha fidelidad del oyente, que se adapta a cada uno de los cambios que le proponemos. Tuvimos alejamientos de personas que parecían irreemplazables, y sin embargo siempre nos ingeniamos para salir adelante. Además, siempre me gustaron los desafíos. 

Extra: ¿Todo hombre tiene precio?

RG: ¿Sabés que tengo una gran duda sobre ese tema? por eso, cuando te hablo de la sinceridad brutal que yo tengo, me gustaría saber cómo reaccionaría yo mismo si tuviera necesidades. Hoy te puedo responder que «no» a muchas cosas que me vengan a plantear, pero quizá porque no tengo necesidades. Me gustaría probarme estando necesitado, a ver si tengo esa convicción de decir que «no».

Extra: Dijiste que viniste desde muy abajo, y aún así, ¿en algún momento sentiste que tenías precio?

RG: No. Y hay algo más que nunca conté. Todos ven el presente, que es bueno, pero no saben las que pasamos. Hubo tantas necesidades en algún momento, que tuve que recurrir a prestamistas para solventar el pago de sueldos. Te hablo de 1995, pero no duró solamente un año, sino cuatro o cinco, donde recurría casi todos los meses para poder cumplir. A eso nadie lo sabe. Entonces no fue fácil, y aún con esa necesidad, nunca me dejé tentar. Habría que ver en una necesidad extrema, que no fue ese el caso, cuál sería mi comportamiento.

Dicen que el cliente siempre tiene la razón… ¿Y el oyente?

RG: También. Es que nosotros nos debemos a ellos. No es que vayan a tener la razón en un ciento por ciento, sino que uno utiliza esa frase para decir que mayoritariamente es así.

Extra: Eso sí suena a demagogo, o políticamente correcto.

RG: Posiblemente sí, pero aclaro que en su mayoría, no en una totalidad. Tenemos que respetar al oyente, trabajar para él, aunque no estemos de acuerdo. Y en ese sentido hay programas que se tienen que realizar para que le gusten a la gente, no a quien conduce.

Extra: ¿Lográs compatibilizar eso con la gente que trabaja en la radio?

RG: Me cuesta mucho, pero de a poco se va a lograr. La vengo remando desde hace 31 años.

Extra: ¿Cómo te llevás con la tecnología, con los nuevos dispositivos digitales?

RG: Mal, porque no me interesa. Y te diría que hago como la mayoría de quienes tienen gente a cargo, que llama a alguien para que le explique. Es por comodidad.

Extra: El negro Hugo Guerrero Marthineitz no recomendaba eso. El afirmaba que tenía que hacerlo uno mismo, aprender para no depender de otro…

RG: ¡Claro, seguro!

Extra: Decía que uno mismo tiene que aprender a manejar la computadora, los mail…

RG: Pero yo te pregunto… ¿vos creés que aquellos que tienen gente a cargo, están abocados a eso? Hay excepciones, pero la mayoría, no.

Extra: A veces por una cuestión de ocupaciones, de que no dan los tiempos…

RG: Claro, pero no se puede estar afuera de ese circuito. Igualmente, en mi caso, es como que no nací en esa era, y no me adapté. Pero no es que esté en contra, porque al contrario, comparto plenamente estos avances, aunque pertenezco a otra época.

Extra: Pero sabés que hoy por hoy los medios no pueden prescindir de internet, ¿verdad?

RG: Lo sé… pero es como los chicos de hoy, que a los dos o tres años te manejan un celular a su antojo, y en ese punto tampoco es bueno ser dependiente. No está bien que, sin internet, no seas nada.

Extra: ¿Qué te pareció la irrupción de los diarios digitales?

RG: Que el diario en papel sigue siendo un elemento de poder. La información impresa tiene un poder diferente, y además está siempre exhibida, a diferencia de los medios digitales, a los cuales tenés que entrar para verlos. Estoy convencido de que los dueños de diarios en papel, los utilizan para ejercer poder. Una nota publicada en los diarios digitales todavía no tiene la misma repercusión.

Extra: Sin embargo, una noticia ya es vieja cuando sale en papel.

RG: Eso sí… y si se trata de algo ocurrido ayer a las 23,30, recién va a salir publicada mañana, cuando sea aún más vieja.

Extra: Por eso no entiendo que los programas radiales matutinos todavía lean las tapas de los diarios en papel…

RG: Y por eso, el objetivo que siempre planteé en la radio, es que el 80% de los títulos de esos diarios, tienen que haber sido información nuestra del día anterior.

Extra: Salvo una o dos notas que se reservan especialmente hasta que el diario esté en la calle, porque necesitan tener algo exclusivo para vender.

RG: Pero hoy cambió mucho el periodismo en Catamarca. Ya no hay investigación, o la primicia de que «esta nota es mía». El año pasado no sé si hubo dos o tres. Al contrario, ahora el periodista esconde: tiene información pero la guarda.

Extra: ¿Compromisos?

RG: Posiblemente. Y también, muchas veces, usan a los medios radiales para publicar eso que esconden. Ellos lo tenían antes, y como se difundió en la radio, no tienen otra posibilidad que publicarlo, y se escudarán diciendo «no me quedó otra…»

Extra: ¿Cuánto tiempo del día estás pendiente de la radio?

RG: Las 24 horas…

Extra: Uffff… ¿cómo se hace?

RG: Y… cuesta. Últimamente me está aburriendo.

Extra: ¿Te aburre la programación?

RG: Sí.

Extra: Ese va a ser el título: «A Ricardo Gómez le aburre la programación de Radio Valle Viejo» jaja…

RG: Yo duermo con la radio encendida. A veces escucho un «Último momento» mientras estoy dormido, en plena madrugada, y me despierto pero luego no puedo volver a dormir. Me desenchufo de la radio en casos como este, que estoy con vos, pero subo a mi vehículo y llevo la radio prendida. Y reniego. Pero lo peor que me puede pasar, es que en el trayecto de la ciudad hasta acá escuche algo que no me guste. Eso me altera mal…

Extra: Cuando estás más cerca de llegar, más bronca te da…

RG: Claro, me pasa cuando vengo, pero si me estoy yendo lo tomo distinto. Antes actuaba de otra manera, y creo que era negativo. Cuando algo no me gustaba, en el acto llamaba por teléfono.

Extra: ¿Y qué cosas disfrutás escuchando tu radio?

RG: Cuando se informa bien. No me banco que desinformemos y…

Extra: Pero eso ya lo dijiste, y recurrentemente volvés a lo negativo. Te preguntaba por las cosas que disfrutás cuando escuchás la radio.

RG: Es que me cuesta muchísimo, y no sé si disfruto, porque estoy más pendiente de la parte negativa que de la positiva. Porque me parece que busco permanentemente la perfección. Y cuando te digo que no tolero la desinformación, es porque nuestro patrimonio es la credibilidad. Es como dar una fecha de pago equivocada para la administración pública, y la próxima vez que informes los oyentes van a dudar. Pongo una tontería como ejemplo, pero es aplicable para todo.

Extra: ¿Qué te parece el gobierno de Macri?

RG: Que no creo que tenga malas intenciones, pero vamos mal. Aunque también creo, y apuesto, que va a tener un período más. En 2015 pensé que lo peor que nos podía pasar era que siga Natalia Soria, o que vuelva Gustavo Jalile, y trasladándolo a la Nación, no sé si es peor que siga Macri o que vuelva Cristina. Tampoco sé qué alternativa hay.

Extra: ¿Qué te pareció el gobierno de Cristina Fernández?

RG: Malo. Nos mintieron todo el tiempo. En ese gobierno populista, entre pocos tuvimos que bancar a todos. Y cuántos subsidios de entonces no llegaron al destino previsto, como las empresas de colectivos, los trenes…

Extra: ¿Está bien que los gobiernos subsidien a las empresas?

RG: Y… pensemos en los supermercados que son firmas internacionales, y vinieron acá con una ganancia de 100 millones de dólares, y este año la ganancia es 90 millones, para ellos es pérdida, y entonces no es negocio. Para ellos, ganar menos es perder. En Catamarca, con el transporte pasa lo mismo. ¿Cuál es el costo real del transporte? El empresario te hace un cálculo, el Estado te hace otro, ¿cuál es el que vale? ¿Cuál es el precio real del boleto, 50 pesos, o 20?

Extra: Hay personas que pueden decir que a las radios también las subsidian desde el gobierno, a través de la publicidad, sin entender que es una contraprestación…

RG: Además nosotros no dependemos de ellos. Hubo años en que no pautaban desde el gobierno. En los ocho años de Brizuela del Moral no recibimos absolutamente nada. Hoy, tengo que decir que estoy agradecido de eso que pasó, porque nos dio independencia total y absoluta. Es como cuando vos te separás y te gustó la libertad, y después te viene a buscar tu señora pero ya no querés.

Extra: ¿Te pesaron económicamente esos años?

RG: Se sienten, pero después te preguntás en qué te limitan? En el crecimiento, en cosas que podrías hacer en cinco años, cuando tenés un aporte lo hacés en tres, y nada más. Ojo, hablo de nosotros, porque otros dependen exclusivamente de ese dinero para continuar.

Extra: ¿Corpacci o Jalil, 2019?

RG: Corpacci hizo una buena gestión… creo que dos periodos es suficiente. Para mí, tendría que dar un paso al costado y darle la oportunidad a Jalil. Pero en definitiva es la gente la que decide quién quiere que gobierne.

Extra: Si pudieras volver a comenzar, conociendo el resultado de lo que conseguiste, ¿harías todo igual?

RG: No… con la experiencia de hoy, seleccionaría mejor, aunque no tenés muchas alternativas en Catamarca, no abunda material humano en este medio, pero a pesar de que reniego mucho, creo que en la radio tenemos a los mejores. Y lo lamentable es que no aparecen nuevas generaciones con un empuje renovador. No hay.

Extra: Ya dijiste que el dinero no hace la felicidad… ¿qué cosas te hacen feliz?

RG: Compartir con los amigos.

Extra: ¿Podrías vivir sin la radio?

RG: ¡Qué buena pregunta! A pesar de que reniego mucho, no. No me encuentro, no me veo sin la radio. En 2010 tuve pedidos de los médicos para que levantara el pie del acelerador, y lo levanté, pero no del todo. Estaba mal de salud, y fue una recomendación de los médicos. Estaba demasiado estresado. Hoy debo estar en un 20% de lo que era. Si hubiese seguido de la misma manera, hoy no me aguantaría nadie. Fui modificando, pero no cambié.

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