Dejó ciega a su esposa a golpes

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Susana Gómez, una mujer de 35 años víctima de un brutal caso de violencia de género por parte de su esposo, siente alivio. Después de una larga lucha ante la justicia y el apoyo de varias organizaciones feministas logró un fallo histórico: Carlos Goncharuk, el hombre que la dejó ciega a golpes seguirá preso a pesar de haber cumplido la pena de 8 años de cárcel que un tribunal de La Plata le impuso por el delito de «lesiones gravísimas».

La decisión fue del juez de Ejecución Penal de la capital bonaerense, José Villafañe, quien resolvió no liberar al agresor por negarse a cumplir un tratamiento psicológico y socio-educativo con perspectiva en violencia de género, algo que estaba dispuesto en la sentencia que le habían aplicado. El objetivo era lograr la resocialización del hombre y que tomara conciencia de lo había hecho para no repetirlo. Sin embargo, Goncharuk estuvo lejos de hacerlo.

Dejó ciega a su esposa a golpes

El magistrado, además, hizo lugar a un planteo de la fiscal de Ejecución Laura Lasarte, luego de analizar los informes sobre la salud mental del condenado y la sucesión de episodios de violencia que protagonizó en las distintas cárceles en las que estuvo recluido. Se trataba de una persona agresiva y hostil. En total fueron 12 los penales bonaerenses que albergaron al ex marido de Susana.

«En el punto 2 del fallo condenatorio estaba previsto que realizara este tratamiento con perspectiva de género para que él pueda resocializar de manera que reconozca lo que hizo y que pueda reinsertarse en la sociedad sin temor a que vuelva a agredir a otra mujer», explicó Darío Witt, su abogado y titular de Casa María Pueblo, la ONG le brindó asistencia  Gómez apenas huyó de la violencia a la que era sometida por su ex esposo.

En el fallo de Villafañe, explicó el letrado, se dejó claro que el hombre aún «presenta sentimientos de ira y enojo«, derivado de la situación de encierro. «Los informes mostraron que era un psicópata y una persona manipuladora, todavía con reacciones violentas», resaltó Witt en su charla con este medio.

En la resolución del juez, además, se dejó claro que Goncharuk no muestra todavía ningún tipo de arrepentimiento e incluso trata de culpar a terceros por lo que hizo. «Transitó por casi un cuarto de las cárceles de la Provincia, sitios que cuentan con diferentes regímenes y modalidades y en los que podría haberse incorporado dentro de los dispositivos de tratamiento, pero en ninguna de las unidades se lo pudo incluir», reza el fallo. Presenta una «postura reivindicativa y agresiva, hostil, beligerante de amenazas, buscando provocar intimidación y conmover a quien lo evalúa», agregó el fallo.

Susana trabaja como telefonista en la Corte Suprema de Justicia (Nicolás Aboaf)
Susana trabaja como telefonista en la Corte Suprema de Justicia (Nicolás Aboaf)

En ese sentido, Witt explicó que se le ordenó al Servicio Penitenciario Bonaerense que aloje a Goncharuk (que debería salir el próximo 14 de septiembre) en un  instituto psiquiátrico de máxima seguridad para que cumpla con el curso. El tiempo de duración dependerá de los informes y de la propia actitud que muestre el sentenciado.

Llegar a este punto no fue fácil. Fueron años de golpes, maltrato y pedidos de ayuda, pero nadie escuchó. El horror llegó a su punto máximo en 2011, cuando Goncharuk le golpeó la cabeza contra la pared y luego contra una mesada hasta ocasionarle un desprendimiento de retina, producto de perforación microretinal. La dejó prácticamente ciega en el acto. Al momento del ataque, además, Goncharuk había violado una medida de restricción perimetral.

Dejó ciega a su esposa a golpes

Como pudo, Gómez huyó con sus cuatro hijos y se instaló en la fiscalía hasta que la atendieran. Fue en ese momento que conoció a Witt, quien desde entonces la asesora y la acompaña en su militancia a favor de los derechos de las mujeres. «No me olvido más el día que la conocí. Nos llamaron desde la Fiscalía a decirnos que Susana se había instalado. Le dimos refugio a ella y sus cuatro hijos», recordó Witt.

Finalmente logró llevarlo a juicio. Recolectó todas las pruebas y a pesar de los intentos dilatorios de la defensa y que de el debate estuvo por caerse, la jueza Carmen Palacios Arias, a cargo del Tribunal Oral Criminal número 5 de La Plata, condenó en 2014 a 8 años de prisión a Goncharuk. Como estuvo preso desde 2011 mientras se llevaba adelante el juicio, su tiempo en la cárcel se cumpliría este año. Pero al no cumplir con el punto dos, todavía va a seguir preso.

El Tribunal consideró suficientes las pruebas para establecer que el hombre, imputado por «lesiones gravísimas», había provocado la ceguera de Gómez tras darle varios golpes en la cabeza y en el cráneo. Pero antes del hecho, la mujer lo había denunciado 13 veces penalmente y cinco de manera civil. «Por eso el fallo fue inédito en su momento. En aquel entonces no existía el agravante de violencia de género, por eso fue importante la cantidad de años que le dieron, pero no fue de un momento a otro. Los responsables de que haya quedado ciega son la policía y la justicia, porque no escucharon en su momento. Pero Susana luchó y desde la organización le dimos todo el apoyo», recordó Witt.

Al enterarse de que la posibilidad de que podría salir libre sin cumplir todo lo que estipulaba el fallo, Gómez y la ONG comenzaron a movilizarse y a hacer presentaciones ante la justicia para que revieran la situación. La mujer sentía que estaba en peligro si su ex salía libre sin dar una sola muestra de haber mejorado en su actitud frente la gravedad de lo que hizo.

Acompañada por su abogado concurrió al despacho de José Villafañe para saber por qué aún la justicia no había obligado a Goncharuk a realizar el curso. El juez evadió el tema y dio una insólita respuesta. «Te recomiendo que te cuides cuando esta persona salga. No puedo obligarlo a que haga el curso», le dijo Villafañe al despedirla. Susana se sumió en una completa  depresión, sin poder salir de su casa. Witt le insistió en que dieran pelea y así lo hicieron.

Comenzaron a pedir ayuda de organizaciones  sociales y de los medios de comunicación para exponer el peligro. Ante la presión y las muestras contundentes de que Gonchanuk no había cambiado, a Villafañe no le quedó otra que mantenerlo preso.

Dejó ciega a su esposa a golpes

«Este  fallo, como dijo Susana, es muy importante porque le va a servir de miles de mujeres. El tema es que también sabe que no es una decisión de gracia de de la justicia sino que fue por el apoyo de la comunidad y de los medios de comunicación. Lo que está claro es que la justicia siempre corre de atrás, cuando debería actuar preventivamente», dijo Witt.

Fuente: infobae


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