Comienza el juicio al «ciudadano ilustre» acusado de abuso sexual

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El abogado Gustavo Rivas comenzará a ser juzgado este lunes en Gualeguaychú, Entre Ríos, en una causa en la que se lo acusa de «corrupción y promoción de la prostitución» de 12 jóvenes de entre 15 y 16 años entre 1970 y 2010, hechos que se hicieron públicos en 2017.

Durante las audiencias, que se realizarán en la sala del Tribunal de Juicio y Apelaciones de esa ciudad entrerriana, hablarán más de 100 testigos ante los jueces Alicia Vivian, Mauricio Deruddi y Arturo Dumon.

En la primera audiencia se desarrollarán los alegatos de apertura y se presentarán las pruebas, entre ellas fotografías, videos en 8 milímetros y VHS secuestrados en el domicilio de Rivas.

El fiscal de la causa, Lisandro Beherán, confirmó a Télam que el material secuestrado «ratifica las denuncias de los testigos» y que «los dichos de las personas son compatibles con los elementos reunidos». Beherán señaló que pedirán «una pena de 25 años de prisión». «Creo que no eran menores, pero habrá que analizar las fechas», dijo el acusado en rueda de prensa, y reconoció que las relaciones eran «sexuales» pero «no abusos».
Rivas, de 73 años, fue destacado como «ciudadano ilustre», candidato a gobernador por la Ucedé en 1987 y a intendente y concejal en 1991. Ocupó diversos cargos de relevancia en instituciones intermedias, deportivas y escolares.

Martín Daneri, uno de los denunciantes, dijo a Télam que Rivas «era amigo de la familia y uno de los fundadores del club» al que acudía. «Rivas captaba grupos que estaban relacionados al deporte, al club o al colegio. Nosotros formábamos parte del equipo de vóley o íbamos con un grupo de amigos y él se iba acercando, tomando confianza para después invitarnos a otras cosas», recordó Daneri. Otra de las víctimas, un hombre de 37 años, narró que conoció a Rivas cuando tenía entre 13 y 14 años «en casa de la madre» del abogado. «Rivas nos reunía y una hora más tarde comenzaba a dar vueltas a la mesa acercándose a cada uno de nosotros y nos daba besos en la mejilla y el cuello», contó en su denuncia. Dijo que los atendía «directamente en calzoncillo y con el torso desnudo» y usaba elementos como «envases de diferentes tamaños». «Iba a la cocina, calentaba agua y hacía que los chicos rellenaran los envases con agua tibia. Nos daba guantes de látex y pedía que le introdujeran los elementos en el ano», denunció el hombre.

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Jorge Claramonte


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